Comprar una vivienda en España es hoy mucho más difícil que hace cuatro décadas. El Banco de España (BdE) recoge, en su último informe anual, y a partir de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que el esfuerzo económico que deben realizar los hogares españoles ha crecido 80 puntos más que en el promedio de la zona euro en este periodo.
El supervisor refleja en este documento cómo han evolucionado los precios de la vivienda respecto a la renta disponible de los hogares en diferentes países de la Unión Europea, en los territorios que conforman el Euro y en el promedio de la OCDE desde 1980.
La conclusión es que la ratio ha tenido un comportamiento muy diferente en el caso de España, hasta situarse en 188,6 puntos en 2025 (tomando 1980 como base 100) frente a la media de la Eurozona, de 110 puntos. O en el caso de Alemania, donde el esfuerzo potencial se ha reducido hasta los 60,7 puntos. Es decir, adquirir una vivienda en nuestro país exige tres veces más esfuerzo en el país germano.
El BdE achaca estas cifras a que, a diferencia de lo ocurrido en otros países del continente, en España los precios de la vivienda han crecido mucho más que la renta de los hogares. En concreto, los recursos de las familias españolas se han multiplicado por 1,8 desde 1980. Mientras, los precios de acceso a una vivienda en propiedad lo han hecho en un 3,5.
Un problema de fondo que dificulta el acceso a la vivienda. Especialmente, si el precio de partida de la propiedad es elevado y el ahorro previo no alcanza. El esfuerzo para la compra se acerca al de los años previos a la burbuja inmobiliaria, pero el origen del problema es distinto.
Ahora, el BdE apunta a una demanda muy dinámica y una oferta de vivienda que no crece, ni mucho menos, al mismo ritmo. En este sentido, si la vivienda disponible en zonas con mayor presión no aumenta, puede no ser suficiente con la mejora de las hipotecas o de la renta familiar.
Además, a diferencia de otros países europeos, el parque de vivienda social en España —más asequible— apenas representa un 2% del total de inmuebles. La media de la Unión Europea es del 10,5%, mientas que en Austria o Países Bajos representa casi un 25%.
Desde ADICAE, consideramos preocupante que el esfuerzo para comprar vivienda en España siga alejándose de parámetros razonables. Esta evolución confirma que el mercado residencial está expulsando progresivamente a las familias y, especialmente, a los jóvenes. Dos colectivos que ven cada vez más imposible acceder a una vivienda digna en condiciones asequibles.
Por ello, abogamos por el impulso de políticas que amplíen la oferta de vivienda y protejan al consumidor frente a precios desbocados. No puede normalizarse que comprar una vivienda exija destinar esfuerzos desproporcionados durante años. Ni que la compra sea cada vez más inaccesible, incluso para hogares con ingresos medios. En definitiva, por políticas que prioricen los derechos fundamentales de los ciudadanos por encima de una lógica puramente financiera.


