Un reciente estudio vuelve a poner bajo la lupa el asesoramiento financiero de la banca. La investigación, basada en 27.000 reuniones reales entre asesores y clientes de un banco alemán, concluye que las mujeres reciben con mayor frecuencia recomendaciones de fondos de inversión más caros y menos descuentos en comisiones. Para ADICAE, estos resultados refuerzan la necesidad de exigir mayor transparencia, control de los incentivos comerciales y un asesoramiento financiero sin sesgos.
Las comisiones de los fondos de inversión pueden parecer pequeñas, pero a largo plazo tienen un impacto directo sobre el ahorro de los consumidores. Unas décimas de diferencia en gastos de gestión, suscripción o distribución pueden reducir de forma significativa la rentabilidad acumulada durante años. El estudio académico publicado en la American Economic Review vuelve a poner el foco sobre un problema especialmente preocupante: las mujeres inversoras pueden estar pagando más por productos financieros similares.
La investigación concluye que los asesores ofrecieron con mayor frecuencia recomendaciones más favorables para la entidad a las mujeres que a los hombres. En concreto, los hombres tenían más probabilidades de recibir descuentos en las comisiones de entrada y menos probabilidades de que se les recomendaran fondos internos multiactivo más caros.
Según la información publicada, las mujeres tienen un 8,4% menos de probabilidad de recibir rebajas en las comisiones de entrada. Además, para un mismo nivel de riesgo, los productos recomendados a las clientas tienden a soportar costes más elevados. El impacto acumulado no es menor: una diferencia de costes puede traducirse en cerca de 1.500 euros menos en una inversión de 10.000 euros a diez años y casi 4.000 euros menos a veinte años.
Aunque el estudio se ha realizado sobre una entidad alemana, sus conclusiones son relevantes para el conjunto del mercado europeo, incluido el español. El problema no reside únicamente en una posible discriminación directa, sino en los incentivos del sistema de comercialización financiera. Cuando el asesor cobra o la entidad obtiene margen en función del producto vendido, existe el riesgo de que el interés comercial pese más que el interés real del consumidor.
A esta realidad se suma una brecha de género en educación y confianza financiera. Según datos del Plan de Educación Financiera, elaborado por el Banco de España, ante preguntas financieras básicas, el 58% de los hombres responde correctamente frente al 48% de las mujeres. Además, solo el 15% de las mujeres invierte en productos financieros, frente al 30% de los hombres.
Esta menor participación no debe utilizarse para justificar peores recomendaciones, sino precisamente para reforzar la protección de las consumidoras. La falta de confianza, la menor experiencia inversora o la mayor prudencia no pueden convertirse en la oportunidad de colocar productos más caros, menos transparentes o más beneficiosos para la entidad.
Antes de contratar un fondo, el inversor debe recibir información clara sobre sus características esenciales, incluyendo política de inversión, nivel de riesgo, gastos corrientes y comisiones. El Documento de Datos Fundamentales para el Inversor debe permitir conocer qué se está contratando y qué costes reducirán la rentabilidad final.
Para ADICAE, este caso demuestra la necesidad de reforzar la transparencia en la comercialización de fondos de inversión y de controlar los incentivos que reciben las entidades por recomendar determinados productos. La normativa MiFID II ya nació con el objetivo de reforzar la protección del inversor, regular el asesoramiento y vigilar los incentivos en la venta de productos financieros.
Sin embargo, está claro que la información formal no siempre es suficiente y que las personas consumidoras necesitan explicaciones comprensibles, comparaciones reales entre productos y una información clara sobre el coste total de invertir. También resulta imprescindible que las entidades acrediten que sus recomendaciones responden al perfil, objetivos y necesidades del cliente, y no a criterios comerciales internos.
ADICAE recomienda a los consumidores, y especialmente a quienes contratan fondos a través de su banco, revisar siempre el coste total del producto, preguntar si existen alternativas más baratas, solicitar por escrito las comisiones aplicables y no firmar ninguna inversión sin comparar antes otras opciones.
Por todo lo anterior, ADICAE reclama un asesoramiento financiero transparente, sin sesgos de género, sin conflictos de interés ocultos y verdaderamente orientado al interés de los consumidores.


