Pese a las facilidades que ofrece esta tecnología, plantea importantes interrogantes en la protección al consumidor. Es el caso de la menor capacidad de control sobre las decisiones de compra y la responsabilidad en caso de fraude
Algunos bancos españoles, como BBVA, CaixaBank, Bankinter y Abanca, han iniciado las pruebas para realizar transacciones reales ejecutadas por agentes de inteligencia artificial (IA). Estos asistentes efectúan compras en sitios web de comercios independientes en nombre de los titulares de las tarjetas, pero sin su intervención. La iniciativa, impulsada por Visa, supone un paso más respecto a las pruebas que se veían realizando en entornos controlados, sin proceso real de compra.
En esta nueva fase, los agentes de IA operan directamente para completar las compras siguiendo las instrucciones y preferencias definidas por los titulares de las tarjetas. Navegan por el catálogo de productos, seleccionan los artículos y proceden a la compra. Este tipo de pagos que no realiza directamente el usuario se conocen como ‘agénticos’.
Este programa piloto, presentado en una reciente conferencia sobre tecnología financiera, se orienta hacia la integración de los pagos iniciados por asistentes de IA en entornos de compra habituales. Las transacciones han utilizado datos reales de tarjeta y se han apoyado en tecnologías que sustentan los pagos digitales en la actualidad.
Es el caso de la tokenización, los sistemas de verificación de la identidad o la monitorización del fraude en tiempo real, aseguran los impulsores de la iniciativa. Entre los objetivos del sector ante la creciente presencia de la IA en el proceso de compra, está integrar la facilidad de los pagos ‘agénticos’ con la tranquilidad y la seguridad para el usuario.
Desde ADICAE, advertimos de los riesgos que implica la introducción de sistemas de pago ejecutados por inteligencia artificial en nombre de los consumidores. Estas tecnologías reducen el control del usuario sobre sus decisiones de compra y pueden facilitar errores, cargos indebidos o fraudes difíciles de detectar y reclamar. Además, la delegación de decisiones económicas en agentes automatizados plantea importantes interrogantes en materia de responsabilidad, transparencia y protección de datos.
Del mismo modo, resulta imprescindible impulsar nuevas regulaciones que establezcan garantías claras para los consumidores en estos modelos de compra. Es decir, obligaciones de transparentar los algoritmos, límites a la autonomía de los agentes de IA en decisiones económicas sensibles y régimenes claros de responsabilidad. En un contexto de rápida innovación tecnológica, la protección de los consumidores no puede quedar atrás.


