Las ejecuciones hipotecarias inscritas en los Registro de la Propiedad sobre vivienda habitual han subido un 38% en su porcentaje interanual en los tres primeros meses del presente año. En concreto, el número de ejecuciones durante este tiempo ha ascendido a 3.328, afectando en uno 70% a viviendas. Para ADICAE esto demuestra que estamos en una emergencia habitacional de primer orden, que tiene que frenarse cuanto antes.
A pesar de que no todas las ejecuciones hipotecarias terminan en lanzamientos (en desahucios para entendernos), puesto que hay casos en los que se llega a acuerdos para la devolución de las deudas; lo que sí se desprende de los datos del INE es que los principales problemas se dan en viviendas hipotecadas compradas durante la época de la burbuja, especialmente entre 2005 y 2008, fechas en que el precio del ladrillo estaba desbocado y las tasaciones hipotecarias de los bancos por las nubes.
La creciente inflación actual, como ha denunciado ADICAE, no ayuda a paliar este problema, lo que obliga al consumidor en muchos casos a elegir entre comer o pagar la hipoteca. Parece que el sistema tiene una carencia evidente a este respecto que esperamos sea corregida.


