El cupón de precinto (el cartoncito que nos recortan en la farmacia cuando retiramos un medicamento) tiene los días contados. El Consejo de Ministros acaba de aprobar, con el beneplácito del Ministerio de Sanidad, la digitalización del sistema de verificación y entrega de aquellos medicamentos cubiertos por el Sistema Nacional de Salud. Sólo faltaría la publicación de la orden ministerial correspondiente para iniciar el proceso.
En la práctica esto se resumen que las farmacias ya no van a tener que llevar a los colegios profesionales las hojas en donde pegaban los códigos de barras de los medicamentos (que luego acababan en las consejerías correspondientes), sino que serán sustituidos gradualmente por un identificador único digital.
Para el consumidor las ventajas parecen evidentes: será despachado en menos tiempo, se evitan trabas administrativas tediosas para las farmacias, se dificulta aún más la dispensación de falsificaciones y se garantiza la trazabilidad total del medicamento. Además, esto evitará la impresión de casi 5 millones de hojas de justificación y el recorte de 14 millones de cupones precinto. Es de suponer que evitar esta tarea también redundará en una mejor atención y más personal a todos los consumidores.
Por el momento el sistema de los cupones precinto y el nuevo sistema digitalizado van a convivir hasta que se complete la implantación del Sistema Español de Verificación de Medicamentos y se garantice la preparación operativa de los sistemas de información de las comunidades autónomas. Para que tengamos el digital como sistema exclusivo, los consumidores aún tendremos que esperar unos meses más.


