El Parlamento Europeo acelera la aprobación de la nueva moneda digital pública impulsada por el BCE
La Unión Europea da nuevos pasos hacia la creación del euro digital, el proyecto con el que el Banco Central Europeo (BCE) pretende adaptar el sistema monetario europeo a la creciente digitalización de la economía. La comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo votará el próximo 23 de junio el marco regulatorio que permitirá continuar con el desarrollo de esta futura moneda digital pública.
La iniciativa busca ofrecer una alternativa segura y europea frente al crecimiento de las criptomonedas privadas y las grandes plataformas de pago internacionales, reforzando además la soberanía monetaria y tecnológica de la Unión Europea.
El euro digital no sustituirá al efectivo, sino que funcionará como una versión electrónica del dinero emitido por el BCE. Según el diseño planteado por las instituciones europeas, permitirá realizar pagos tanto online como offline, incluso sin conexión a internet, intentando garantizar niveles de privacidad similares a los del dinero en metálico.
Uno de los aspectos que más debate ha generado en Bruselas ha sido el temor a que esta herramienta permita controlar el consumo de los ciudadanos. Sin embargo, la propuesta normativa aclara que el euro digital no será “dinero programable”, es decir, no podrá limitarse su uso a determinados productos o servicios ni imponerse restricciones automáticas sobre el gasto.
Además, el BCE prevé establecer límites máximos de almacenamiento en las carteras digitales para evitar que los depósitos abandonen masivamente la banca comercial. Tampoco generará intereses, ya que su función será exclusivamente la de medio de pago.
Desde las instituciones europeas se defiende el proyecto como una pieza estratégica para que Europa no dependa tecnológicamente de grandes operadores extranjeros en el ámbito de los pagos digitales. El objetivo también pasa por facilitar un sistema común europeo que permita desarrollar servicios financieros interoperables en toda la eurozona.
El calendario que maneja actualmente el BCE prevé que, si la normativa recibe el respaldo definitivo del Parlamento Europeo durante 2026, comiencen las fases técnicas avanzadas y los primeros proyectos piloto en 2027. La puesta en circulación generalizada del euro digital podría llegar en torno a 2029.
Desde ADICAE se insiste en que cualquier avance hacia el euro digital debe garantizar plenamente los derechos de los consumidores, la privacidad financiera y el acceso universal a los sistemas de pago. La asociación considera imprescindible que esta transformación tecnológica no suponga exclusión financiera para las personas mayores, colectivos vulnerables o ciudadanos con menor acceso a herramientas digitales.
La futura implantación del euro digital abre un debate de enorme relevancia sobre el papel del dinero público, la protección de los datos personales y el control democrático de las infraestructuras financieras en Europa. Un proceso que afectará directamente a millones de consumidores en los próximos años.


