La riqueza financiera de las familias en España —la diferencia entre sus activos y sus deudas— aumentó un 9,3% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025. Alcanzó un nuevo récord histórico de 2,66 billones de euros, según las Cuentas Financieras publicadas por el Banco de España. Esta cifra, que equivale al 155,3% del PIB español, supera la media registrada desde el año 2022 (149,5%).
El crecimiento del patrimonio de los hogares se explica principalmente por el buen rumbo de los mercados financieros. En el último año, los activos de los hogares (dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores en renta) han aumentado en 261.000 millones de euros. En gran medida, debido a la revalorización de las acciones y los fondos de inversión. Sólo en el primer trimestre, el efecto de la subida en los mercados ha conllevado un alza del 9,1% en la riqueza financiera neta. Por su parte, aquella relacionada con las nuevas operaciones de ahorro e inversión se ha situado en el 3,2%.
Esta evolución tan favorable se asocia a que las Bolsas han dado continuidad al impulso con el que iniciaron 2026, pese a la guerra en Oriente Próximo. Este conflicto reavivó la volatilidad en el sistema internacional.
El grueso de los activos financieros de los hogares españoles se mantuvo en efectivo y depósitos (33,3%), con una especial importancia de participaciones en el capital (32 %), fondos de inversión (17,3 %) y seguros y fondos de pensiones (11,5 %). El Banco de España explica que se observa un aumento de las participaciones en el capital y en los fondos de inversión. Por su parte, la evolución del efectivo y los depósitos siguió una tendencia a la baja.
Estos movimientos se explican por la incertidumbre económica actual, que está impulsando a los hogares a seguir priorizando el ahorro, pero a destinar una mayor parte de su patrimonio a activos financieros alternativos a los depósitos (cuya remuneración ha vuelto a reducirse tras la reciente subida de tipos del Banco Central Europeo).
En este sentido, las economías domésticas comienzan a aumentar sus niveles de riesgo en busca de una mayor rentabilidad. Según diversos economistas, se está produciendo un cambio de tendencia en los hogares, a los que les pesa la pérdida de poder adquisitivo por mantener el dinero en una cuenta durante el repunte inflacionario.
Desde ADICAE, valoramos positivamente el aumento de la riqueza financiera de los hogares. Aunque, al mismo tiempo, advertimos de que este crecimiento no refleja la realidad de una parte de los consumidores. Especialmente, de los más vulnerables, que siguen sin poder ahorrar o incluso satisfacer sus necesidades básicas. Además, nos preocupa que este incremento se apoye en la exposición a productos financieros más complejos y que entrañan mayor riesgo. En muchos casos, contratados sin la adecuada información ni asesoramiento.
Por ello, abogamos por garantizar una mayor transparencia en la comercialización de estos productos y promover una educación financiera real y accesible que permita a los consumidores tomar decisiones informadas. Además, instamos a las autoridades a intensificar la supervisión sobre las prácticas del sector financiero. El objetivo es evitar posibles abusos y situaciones de sobreendeudamiento que puedan agravar la vulnerabilidad de algunos colectivos de consumidores.


