Los pagos sin conexión pronto serán una realidad. Los nuevos sistemas permitirán autorizar determinadas compras con tarjeta, aunque fallen temporalmente las comunicaciones. Estarán sujetos a límites y controles de seguridad.
La banca española, los operadores de medios de pago y el Banco de España están reforzando la capacidad del sistema para mantener los pagos con tarjeta durante apagones, ciberataques, fallos informáticos o caídas de las redes de telecomunicaciones.
Entre las principales medidas se encuentra la reconexión automática de los sistemas de pago y la extensión de la operativa offline. Esta modalidad permite que un datáfono autorice determinadas compras sin consultar en tiempo real con el banco emisor de la tarjeta.
Para hacerlo, el terminal comprueba mediante el chip que la tarjeta es auténtica y solicita la identificación del titular, normalmente mediante el PIN o, cuando se paga con un dispositivo móvil, utilizando huella dactilar o reconocimiento facial. Una vez recuperada la conexión, las operaciones se transmiten al sistema bancario para su procesamiento definitivo.
Sin embargo, pagar sin conexión no será posible en cualquier circunstancia ni para cualquier importe. Las entidades podrán establecer límites por operación, restringir el número de pagos consecutivos realizados sin conexión y aplicar controles diferentes según el tipo de establecimiento. Los sectores considerados esenciales, como supermercados, farmacias o gasolineras, tendrán especial relevancia en estos planes.
Dicho esto, la operativa offline no resuelve por sí sola todos los problemas, ya que es necesario que los comercios dispongan de baterías, generadores u otras fuentes de alimentación para mantener operativos sus datáfonos.
La resiliencia de los pagos es también una prioridad europea. El futuro euro digital está siendo diseñado para permitir operaciones entre dispositivos sin conexión, especialmente en zonas con mala cobertura, apagones o situaciones de emergencia.
Desde ADICAE valoramos positivamente cualquier medida que garantice la continuidad de los pagos en situaciones de emergencia, especialmente en comercios esenciales. No obstante, esta operativa debe implantarse con límites claros, información transparente y garantías suficientes para evitar cargos indebidos, duplicidades o fraudes, asegurando que el consumidor no asuma las consecuencias de fallos técnicos. Además, resulta imprescindible mantener el acceso al efectivo como alternativa real y universal ante apagones o caídas prolongadas de las comunicaciones.


