Los consumidores españoles contrataron entre julio y agosto de 2025 casi 7.500 millones de euros en líneas de crédito al consumo (7.436 millones de euros en concreto), según datos ofrecidos recientemente por la Agencia Negociadora de Productos Bancarios. Esta cifra supone un incremento del 121% respecto a los mismos meses de la década precedente, ya que esta cifra para 2015 ascendió a “sólo” 3.356 millones de euros.
Como ya hemos apuntado desde ADICAE, la peligrosa tendencia de endeudamiento de los consumidores para hacer frente a los gastos vacacionales va en claro aumento. Un riesgo más que evidente sobre todo si se financia a largo plazo (más de 12 meses) por las consecuencias gravosas que podría tener para la economía del consumidor abrir una nueva línea de crédito cuando aún no se ha cerrado la anterior. Además, septiembre es un mes también con un elevado gasto, sobre todo a nivel escolar, lo que agrava aún más la situación financiera del usuario.
El panorama se torna aún más sangrante si la línea de crédito es ofrecida por entidades no avaladas por el Banco de España (por la inseguridad que ello conlleva) o por empresas de crédito rápido o revolving, donde los intereses son tan elevados que en muchos casos son imposibles de devolver. Hablamos de intereses que rondan o superan ampliamente el 20%.
Actualmente, los préstamos vacacionales tradicionales rondan un interés de entre el 10% y el 12%, y muchos bancos los ofrecen con tiempos mínimos de devolución de un año (y a devolver incluso en ocho años), con la finalidad evidente de alargar el préstamo todo lo posible y hacer que los consumidores acaben pagando una enorme cantidad de dinero en intereses.
A todo ello hay que sumar que, a día de hoy —según datos ofrecidos en primavera de este año por el Banco de España—, más de la mitad de los hogares españoles cuentan con deuda viva, siendo la ratio de endeudamiento del 68% de su renta bruta disponible. Por otro lado, un tercio de los hogares endeudados dedica más del 30% de sus ingresos al pago de sus compromisos financieros (hipoteca principalmente, pero también otros), situándose el mayor esfuerzo en las familias con renta mediana.


