La economía de los hogares vuelve a enfrentarse a un escenario de presión creciente. La inflación se mantuvo en mayo en el 3,2%., mientras que la tasa subyacente aumentó al 2,9%. Al mismo tiempo, el euríbor alcanza máximos de 20 meses y la factura energética vuelve a encarecerse con el fin del IVA reducido de la luz y el gas.
Según los últimos datos del INE, la tasa de inflación general se estabilizó en mayo en el 3,2%, mientras que la inflación subyacente, que elimina los elementos más volátiles, repuntó una décima, hasta el 2,9%, lo que confirma que el encarecimiento de la vida sigue lejos de estar controlado.
A este contexto se suma desde hoy el fin de parte de las rebajas fiscales aprobadas para contener el impacto de la crisis energética. El IVA de la electricidad, el gas natural, pellets, briquetas y leña vuelve del 10% al 21%, mientras que el Impuesto Especial sobre la Electricidad recupera su tipo habitual del 5,11%, frente al 0,5% aplicado hasta ahora. En cambio, las medidas fiscales sobre carburantes se mantienen, al menos, hasta el 30 de junio.
La retirada de estas medidas coincide con el inicio del verano y las temperaturas elevadas que se están sufriendo en gran parte del país, lo que hace que el consumo eléctrico aumente por el uso de ventiladores, aire acondicionado u otros sistemas de refrigeración. Esto puede traducirse en un encarecimiento inmediato de la factura de la luz, especialmente en los hogares con contratos del mercado libre.
El segundo gran frente de preocupación es el euríbor. El principal índice de referencia hipotecaria cerró mayo en el 2,804%, máximos de 20 meses, encadenando tres meses de subidas. Este incremento ya se traduce en cuotas ligeramente más caras para quienes tienen hipotecas variables, especialmente en revisiones anuales o semestrales.
ADICAE advierte de que la subida del euríbor no solo afecta a quienes ya tienen una hipoteca variable, sino también a quienes buscan financiación para comprar una vivienda. Un euríbor más alto endurece las condiciones de acceso, eleva las cuotas iniciales y puede llevar a muchas familias a asumir compromisos financieros por encima de su capacidad real de pago.
En este contexto, todas las miradas están puestas ahora en el Banco Central Europeo, que celebrará su próxima reunión de política monetaria la semana que viene (los días 10 y 11 de junio). En su última reunión, el BCE mantuvo los tipos de interés en el 2%. Sin embargo, las últimas comunicaciones de varios miembros de la entidad apuntan a una mayor preocupación por la persistencia de la inflación, lo que podría llevar al banco central a subir los tipos de interés próximamente.
Por ejemplo, Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha advertido de que la inflación ya no puede entenderse únicamente como un fenómeno energético y temporal, sino como un riesgo que puede extenderse a más sectores de la economía y afectar a las expectativas de precios. El BCE mantiene, no obstante, una posición prudente y afirma que sus decisiones seguirán dependiendo de los datos y se tomarán reunión a reunión.
ADICAE considera que los próximos meses serán decisivos. Si la inflación repunta por el fin de las ayudas energéticas, si el euríbor continúa al alza y si el BCE inicia nuevas subidas de tipos, los consumidores podrían enfrentarse a un nuevo ciclo de pérdida de poder adquisitivo.
Además, ADICAE recomienda a los consumidores revisar sus contratos de luz y gas, comprobar si tienen derecho al bono social, comparar ofertas hipotecarias prestando especial atención a la TAE y las vinculaciones, y acudir a la asociación ante dudas, abusos o problemas con su entidad financiera o compañía energética.
