En colaboración con las autoridades belgas, ha impulsado la primera guía europea para garantizar el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en el diseño, desarrollo y distribución de videojuegos
La expansión de los videojuegos, especialmente entre el público joven, ha convertido a esta industria en un campo de enorme influencia social, cultural y económica. Sin embargo, esta generalización plantea interrogantes en materia de protección de datos personales. Muchas plataformas recopilan y procesan información sensible sin que los usuarios sean conscientes de ello.
En este marco, la Agencia Española (AEPD) y la Autoridad Belga de Protección de Datos han publicado el documento ‘Recomendaciones y mejores prácticas en videojuegos’. Se trata del primer material realizado por las autoridades europeas para impulsar buenas prácticas y garantizar el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en el diseño, desarrollo y distribución de videojuegos.
El documento analiza las actividades de tratamiento de datos personales más habituales, identifica amenazas y riesgos, y ofrece recomendaciones y buenas prácticas. Tanto para cada fase del ciclo de vida de los videojuegos como para cada actor del ecosistema. Está basado en la evidencia recogida mediante análisis estáticos (de las políticas de privacidad o de términos y condiciones) y dinámicos (entornos reales de juego).
Las recomendaciones se dirigen a profesionales y organizaciones involucradas en este ecosistema. También se enfocan a las empresas que les dan servicio (proveedores cloud, de herramientas de analítica, de sistemas antitrampa, de IA) y a los equipos legales que trabajan en el sector.
El sector de los videojuegos cuenta con más de 3.000 millones de usuarios a nivel global y emplea tecnologías disruptivas como el cloud gaming (juego en la nube) o la Inteligencia Artificial. Tiene unos ingresos anuales estimados en cerca de 200.000 millones de dólares.
La importancia de la protección de datos personales
Los agentes involucrados en la industria de los videojuegos pueden tener acceso a enormes cantidades de datos personales. Estos van más allá de nombres o direcciones de correo electrónico. De hecho, la cantidad de información recogida es tal que es posible distinguir a un jugador del resto en el contexto del juego.
El tratamiento de estos datos puede servir para personalizar el contenido, ajustar las dinámicas del juego o abordar cualquier problema en el mismo. Sin embargo, gracias a ellos también es posible crear perfiles psicológicos que predigan el comportamiento de compra o identifiquen usuarios más proclives a gastar grandes cantidades de dinero dentro del juego. Del mismo modo, existe el riesgo de que los desarrolladores delimiten perfiles para hacer que los jugadores pasen más tiempo conectados.
Desde ADICAE aplaudimos el refuerzo de la vigilancia regulatoria en materia de protección de datos personales. Consideramos que este tipo de herramientas contribuyen a mejorar la transparencia, la seguridad jurídica y la confianza de los consumidores en el entorno digital. Del mismo modo, refuerzan las obligaciones de las entidades en el tratamiento responsable de la información. En un contexto de crecimiento de la industria de los videojuegos, resulta imprescindible avanzar hacia estándares más exigentes que garanticen la protección efectiva de los derechos de los usuarios.


