El verano de 2026 está dejando sucesivos episodios de temperaturas extremas en buena parte de España. Se trata del inicio de verano más cálido de la serie histórica. Entre el 1 de junio y el 15 de julio, la temperatura media se ha situado 3,3 ºC por encima de lo normal.
El calor extremo cambia los hábitos de las personas consumidoras. Aumenta la demanda de bebidas y alimentos frescos, pero también el consumo de electricidad destinado a refrigerar las viviendas. Los ventiladores y el aire acondicionado permiten afrontar mejor las altas temperaturas, aunque su uso intensivo puede reflejarse de forma importante en la factura de la luz.
Desde ADICAE recordamos que la clave para ahorrar está en utilizar correctamente los equipos de climatización y comprobar que tanto la tarifa como la potencia contratada responden a las necesidades reales del hogar.
Climatización eficiente sin perder confort
Los hábitos en el hogar son la clave principal para mantener una temperatura asequible. Ventilar durante la noche o a primera hora de la mañana, cerrar las ventanas cuando aumente la temperatura exterior y bajar persianas, cortinas o toldos durante las horas centrales del día ayuda a mantener el interior más fresco.
Cuando se utilice el aire acondicionado, se recomienda mantener la temperatura en un rango razonable. La temperatura ideal en verano está entre 23 y 26 grados cuando estamos en un ambiente cerrado como el de la vivienda . También es conveniente limpiar los filtros, cerrar las puertas de las habitaciones que no se utilizan y aprovechar los modos de ahorro o temporizador.
Siempre que sea posible, se recomienda el uso de ventiladores, ya que consumen hasta un 90% menos que el aire acondicionado. Aunque no reducen la temperatura real de la habitación, el movimiento del aire mejora la sensación térmica.
La potencia contratada: el coste fijo de la factura que puede revisarse
La potencia que tenemos contratada es uno de los aspectos clave de nuestra factura de la luz. Es la cantidad máxima de kilovatios (kW) que puedes utilizar en tu vivienda de forma simultánea. Determina cuántos electrodomésticos y aparatos pueden mantenerse encendidos al mismo tiempo sin que se interrumpa temporalmente el suministro.
Forma parte del coste fijo de la factura de la luz, un cargo mensual que pagas independientemente de si consumes energía o no. Por ello, ajustarlo a las necesidades reales nos permitirá ajustar nuestro gasto.
Contratar más potencia de la necesaria supone pagar de más de manera permanente. Por el contrario, disponer de una potencia insuficiente puede provocar cortes temporales cada vez que se supere el límite al conectar varios aparatos a la vez.
Para comprobar si está correctamente ajustada conviene revisar la potencia máxima utilizada durante el último año, disponible en la factura, el contador digital o en el área de cliente de la distribuidora.
También puede contratarse una potencia diferente en los periodos punta y valle, adaptándola a los horario y hábitos del hogar.
Revisar la tarifa y conocer los periodos horarios
Otra de las claves es saber si el contrato pertenece al mercado regulado o al mercado libre.
El mercado regulado (PVPC) y el mercado libre se diferencian principalmente en quién fija el precio de la luz y las condiciones del contrato. El mercado regulado cambia de precio cada hora según el mercado mayorista. Quienes tengan esta tarifa pueden consultar con antelación los precios horarios y adaptar el consumo a las horas más económicas.
En el mercado libre, cada comercializadora fija sus precios y condiciones. Puede ofrecer tarifas con un precio fijo durante un periodo, precios diferentes según el horario o fórmulas indexadas que evolucionan con el mercado. Por tanto, no debe suponerse automáticamente que una hora será barata por pertenecer al periodo valle. El coste concreto dependerá de lo que establezca el contrato.
La factura debe indicar si el suministro pertenece al mercado regulado o al mercado libre. Además, antes de cambiar de tarifa también conviene comprobar otros aspectos como el precio de la energía consumida, el precio de la energía contratada, permanencias y penalizaciones, revisiones de precios y duración de los descuentos, entre otros.
En tarifas con precios horarios, desplazar el uso de la lavadora, el lavavajillas u otros electrodomésticos a las horas más económicas puede ayudar a reducir el gasto.
Cuidado con las ofertas engañosas
Durante el verano pueden aumentar las llamadas comerciales que prometen descuentos urgentes o ahorros extraordinarios.
Desde ADICAE recomendamos no aceptar ninguna oferta durante la propia llamada y solicitar siempre las condiciones por escrito. Un supuesto descuento puede ir acompañado de un aumento del precio de la potencia, servicios de mantenimiento innecesarios, permanencias o subidas posteriores.
Tampoco hay que facilitar a una persona que llama de manera inesperada datos como el CUPS (Código Universal de Punto de Suministro), el número de cuenta bancaria o códigos de seguridad.
Con carácter general, en las contrataciones realizadas por teléfono, internet o fuera del establecimiento comercial existe un plazo de 14 días naturales para desistir del contrato.
La clave para ahorrar: combinar consumo eficiente y control del contrato
Controlar la factura eléctrica durante el verano requiere actuar en dos direcciones. Por un lado, es importante aplicar hábitos que reduzcan la entrada de calor en el hogar y permitan utilizar la climatización eficientemente. Por otro lado, es clave revisar la potencia, el precio de la energía y las condiciones del contrato.
Desde ADICAE animamos a las personas consumidoras a revisar sus facturas, comparar tarifas y no aceptar cambios de contrato bajo presión. La asociación ofrece información y asesoramiento para resolver dudas sobre la contratación eléctrica, reclamar cobros indebidos y actuar frente a cambios de comercializadora o servicios adicionales no consentidos.


