El inicio de la temporada alta turística llega marcado por un cambio de tendencia: algunos destinos españoles empiezan a aplicar ofertas y ajustes de precios ante una demanda más prudente y unas reservas que avanzan con menor intensidad de la esperada. Para ADICAE, esta situación confirma una realidad que las personas consumidoras llevan tiempo soportando: los precios turísticos han alcanzado niveles difícilmente asumibles para muchas familias.
Durante los últimos años, el alojamiento, el transporte, la restauración y los servicios vinculados al turismo han experimentado un encarecimiento continuado. Las vacaciones se han convertido cada vez más en un gasto extraordinario que obliga a muchas familias a reducir días, cambiar de destino, endeudarse o directamente renunciar a viajar.
Este año, algunos destinos y operadores turísticos están empezando a lanzar promociones y ajustes de precios, con descuentos que en determinados paquetes vacacionales pueden superar el 20% respecto al verano anterior. Sin embargo, pese a las ofertas puntuales, los datos oficiales muestran que no puede hablarse todavía de una bajada real y generalizada de los precios turísticos.
Según el INE, en abril las pernoctaciones hoteleras aumentaron un 1,1% respecto al mismo mes del año anterior, pero el Índice de Precios Hoteleros subió un 4,0% y la facturación media por habitación ocupada alcanzó los 122,3 euros, un 4,9% más que un año antes. Por tanto, las ofertas puntuales conviven con un nivel general de precios que sigue siendo elevado.
ADICAE considera que las actuales rebajas o promociones no deben presentarse como una mejora estructural para los consumidores. Se trata, más bien, de una reacción del mercado cuando la demanda empieza a resentirse. Es decir, los precios se corrigen cuando una parte de los consumidores deja de poder pagarlos, no porque exista una apuesta real por un turismo más accesible, transparente y equilibrado.
Además, esta situación se produce en un contexto de inflación persistente. El indicador adelantado del IPC situó la inflación anual de mayo en el 3,2%, la misma tasa que en abril, mientras que la inflación subyacente aumentó una décima, hasta el 2,9%. Esto significa que los hogares siguen soportando una presión elevada en gastos básicos como alimentación, vivienda, suministros y transporte, lo que reduce la capacidad de ahorro y limita el acceso al ocio y las vacaciones.
ADICAE advierte también de los riesgos asociados a determinadas prácticas comerciales en el sector turístico. Las ofertas de última hora, los precios dinámicos, los suplementos añadidos durante el proceso de reserva, las tasas no incluidas inicialmente o los paquetes poco claros dificultan que el consumidor pueda comparar precios reales y tomar decisiones informadas.
Por ello, la asociación reclama que toda oferta turística sea clara, verificable y transparente. Los descuentos deben aplicarse sobre precios reales anteriores, no sobre importes inflados artificialmente. Además, el precio final debe mostrarse desde el primer momento, incluyendo tasas, cargos obligatorios, suplementos por gestión, equipaje, cancelación u otros conceptos que el consumidor vaya a tener que asumir.
Además, ADICAE reclama a las administraciones públicas y a las autoridades de consumo una mayor vigilancia sobre la publicidad de descuentos, la transparencia en la contratación online, las comisiones ocultas y las condiciones de cancelación.
