La inflación alcanzó en julio su máximo desde mayo de 2024, a causa de la subida de los combustibles y la electricidad. Según el avance publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) ha escalado tres décimas este mes en España, hasta el 3,5% en tasa interanual. El 13 de agosto se conocerá el dato definitivo.
La inflación subyacente —para su cálculo, se excluye la energía y los alimentos— se sitúa en el 3%, una décima más que en junio. De este último mes a julio, el IPC se elevó un 0,2%, cuatro décimas menos que en junio. Con el incremento de julio, la inflación mensual ya acumula seis meses consecutivos de alzas.
Por su parte, el IPC armonizado (IPCA) elevó dos décimas su tasa interanual en julio hasta el 3,8%, con una variación mensual negativa del 0,1%. La inflación subyacente del IPCA se estima en un 3,4% para el séptimo mes del año, según apunta el INE.
Entre las causas de esta evolución ascendente de precios (la inflación acumula cinco meses por encima del 3% en España), está el conflicto en Irán. Y, a consecuencia de este, las interrupciones del tráfico de barcos por el estrecho de Ormuz. Por esa ruta circula casi el 20% del gas y el petróleo mundial.
Cualquier alteración en su funcionamiento tiene un impacto inmediato sobre los mercados energéticos internacionales. La simple amenaza de bloqueos, demoras o restricciones en el paso de buques basta para tensionar la oferta y elevar los precios.
Desde ADICAE, alertamos de que esta nueva subida del IPC confirma que la inflación sigue sin estar bajo control y que el encarecimiento de la energía continúa trasladándose a la cesta de la compra y a los gastos básicos de los hogares. No puede normalizarse que, ante cada tensión geopolítica o repunte del petróleo, sean de nuevo las personas consumidoras quienes asuman en solitario el impacto en su economía diaria.
Exigimos medidas eficaces para proteger el poder adquisitivo de las familias, reforzar la transparencia en la formación de precios y evitar que los costes energéticos sigan funcionando como un factor de presión permanente sobre el consumo.


